martes, 15 de octubre de 2019

MARAIS POITEVIN de Esther Muntañola

Foto Luis Magan (Pozo del tío Raimundo. Niños jugando. Años 70)


Semeja la calma.
Es laberinto. Marisma.
Árboles como orilla, límite, ciudadela,
muros de raíces blancas
aves, insectos, pequeños mamíferos.
Caudal vegetal. El mundo ya sólo así.
Quietud.

Se buscan los árboles en el agua
y el agua ofrece constelaciones verdes,
estrellas verdes, pequeños fuegos.
Enrojece el espino, se enredan los fresnos,
y hay flores minúsculas y raras
y libélulas y pájaros miedosos.

Los árboles trazan
el camino del agua.

pequeños duelos diarios (Violeta Castaño)


Foto: Luis Magan (El Pozo del Tío Raimundo. Años 70)

todos los días
atravesamos pequeños duelos:
la decepción de ese amor de verano que se quedó en escapada
la despedida de un cuerpo joven
que ya no es atlético
que quizá ya no aguante tan bien los cambios de temperatura, las palabras malsonantes
los padres que ya no son padres
las madres que observamos distinto
los proyectos de viaje que se quedan en arena
los bailes a medio bailar
dos o tres miradas que tiramos al desagüe
nos recogemos
abandonamos expectativas
sobre las que nunca quisimos poner peso
pero en el fondo es difícil no lanzar la ilusión al aire
vivir de esperas y esperanzas
que nos llenan el estómago
como mariposas de tela suave
.
muchas
se repliegan en sus crisálidas
y después son
.esos nuestros pequeños duelos diarios

sábado, 12 de octubre de 2019

Esther Muntañola

 es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense y Profesora de Dibujo de Educación Secundaria.  Mantiene en paralelo a la escritura su actividad como artista plástica. En junio de 2003 se publicó su poemario En favor del aire, Colección El Árbol Espiral, LF ediciones, al que siguió Flores que esperan el frío. Gijón, Trea, diciembre 2012. En abril de 2017, aparece Comiendo de una granada, publicado por Bartleby Editores.
Algunos de sus poemas se encuentran recogidos en antologías como Entonces, ahora, Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, 2003, Orillas de Ávila, 2004, Hilanderas, Amargord, 2006, Poesía para vencejos, Fundación Instituto Castellano Leonés de la Lengua, 2007, Poesía Capital, Sial, 2009, Poesía y Tecnología, Ayuntamiento de Béjar, 2009, Poesía  antidisturbios, Amargord 2015, (Tras)lúcidas. Poesía escrita por mujeres (1980 – 2016), Bartleby, 2016, Poesía y raíces, Amargord, 2016, Del alma a la boca. Trece poetas madrileñas, Huerga y Fierro editores, 2018.
Se han publicado poemas suyos en  Rey Lagarto, Prima Litera, El Cuaderno, Alga, Cuaderno Ático y en revistas digitales y blogs sobre poesía como Nayagua, Hartz, Ojos de Papel, Las Afinidades Electivas, América económica, Trianart, Antaria, Eldígoras, ctxt … Ha participado en encuentros y lecturas como Poesía para vencejos (León 2005 y 2015), A que te leo (Logroño), Ladyfest (Madrid), Jornadas de Poesía Ciudad de PalenciaVoces del extremo (Béjar, 2009, Logroño 2015 y 2016)  Voix vives Toledo 2016poemad Conde Duque 2016Feria del Libro de Valladolid 2017Iberofonias organizado por el SIAC3 en Guarda, Portugal, 2018.
En el blog http://esthermuntanyola.blogspot.com se muestra parte de su obra plástica y poemas.
En octubre de 2018 publica en Ediciones Tigres de Papel su libro Árbol, en el que los poemas se acompañan de una muestra de la obra fotográfica de la autora.

Violeta Castaño


escritora de vocación, politóloga de formación y socióloga de profesión.  Me gusta pasear por la ciudad, ir a exposiciones, comer, escuchar música y bailar;  viajar para mí es una manera de aprender y abrir la mente, y leo para llegar a otros lugares e historias a los que no puedo llegar caminando. Aprecio el silencio y, cada vez más, cuido la palabra “tiempo”.

Tengo dos libros autoeditados, Parques, porqués y pasos de cebra (2010), y Adiós a los Modernos (2016). Mis poemas se han incluido en diversas antologías, y en el 2010 fui Accésit I Premio de Poesía Leopoldo de Luis, del Ayuntamiento de Madrid, con el poemario Otras palabras para otra Julia. También, fui finalista del Premio relato corto Ellas También Cuentan, editorial Torremozas, en el año 2004 con el relato Gente que Espera, firmado en la Feria de El Libro de Madrid, de ese año. Además, fui finalista del Premio Relato Hiperbreve Editorial Acumán, en las ediciones de 2005 y 2006 con  El verso de Benedetti y ‘ Cause baby, I ́m waiting for you now.
Coordino el proyecto Sororidades, que visibiliza a las mujeres poetas y artistas en general en eventos, talleres y charlas, y formo parte del Colectivo Poético Periferias Poéticas, donde pretendemos hacer de la poesía una herramienta para la denuncia y el cambio social.

EL CORONEL DICE...

Dice El Coronel:
Sobre esta piedra
costillas y pollo a la parrilla
una barra cuadrada
paella los domingos
viejos que se niegan a mentir en los exámenes de orina
piden una caña y una tapa de morro
los chavales de la obra bajan tintos como
encofradores acróbatas
peruanos manchegos altos como lápidas rubios
y los patrones con pantalones chinos
mocasines y unas carpetitas marrones con el nombre del amo
pirografiado
los peones redondos de las cubas de hormigón
el africano que cuida de los gitanos
los motores y los números de serie
La piedra de Petre palpita
en la calle san diego junto a la barbería de Valverde
frente al descampado del edificio que se cayó
sin que nadie lo sintiera
frente al monstruo de diez cabezas.

sábado, 5 de octubre de 2019

POéTIKAS, Viernes 25/ Oct./ 2019

Fuimos de los tantos, aquellos de la nada, colmados de expectativas y pantalones cortos. Nos convertimos en lo que somos hoy, una plaga de cosecha, frigoríficos vacíos y fiambreras de doce a una, almuerzos cronometrados. Poesía al margen de la poesía. Siento mucho que las cosas no hayan salido como tú querías, pero mañana habrá otro baile en la campa, músicos y cigarrillos y haremos el amor bajo las estrellas. Amaneceremos con la noticia: por fin ha estallado el coche oficial del presidente. Y yo te secaré las lágrimas con mi pañuelo usado.
Viernes, 25 de octubre, 20,30 de la tarde, con Andrés Izu, Violeta Castaño y Esther Muntañola, en el ciclo de poesía contemporánea POéTIKAS, en La esquina del zorro.
Estamos aquí para vivir la poesía y no para explicarla.

martes, 1 de octubre de 2019

POéTIKAS (Documento gráfico 27/09/19)

POéTIKAS A TRAVÉS DEL CRISTAL (I) Foto: Gsús Bonilla


Dice el Coronel:

hay un río un torrente un chorro de basura y escombros

que baja sandiego hasta la esquina de monteigueldo
luego sigue por debajo de la entrevías
nosotros siempre tiramos por el monte bajo
la gasolinera y el campo de basket
el bar La Perla
tiendas de segunda mano
esquinas de tercera piel
café moro corte de pelo
la obra que vigila El negro “el de los Barbas”
ya está con las rozas y las ventanas
a la derecha todo cuestarriba
el agua se niega a regresar sobre sus pasos
a la izquierda un delta de nervios que no van a ninguna parte
se estrellan contra la espina de la M30
como gorriones ciegos huyendo del horror

La flor devora la belleza

frente al espigón de la Albufera.

POéTIKAS, documento gráfico (I) Fotografías: Carmen Lafuente


el coronel dice:

hay un muro

una reja roma
que saca el surco tieso
enhebra la ciudad:
Aquí los rotos Allá los sucios
de este lado un pollo relleno de fruta y ladrillos
dejad que los negros jueguen
con el fósforo de la lluvia
los latinos beban cerveza junto al salón de apuestas
los eslavos se coman las aceras

Nosotros, dice el Coronel

somos el reflejo traslúcido de la mansedumbre
el horrror de la furia sin agua caliente
la silueta dorada de los pechos de una virgen
tremenda como el Cerro del Tío Pío
7 pezones como siete cabezas de tornillo
contemplan la ciudad

Cae la tarde y cae el martillo.

El Coronel Kurtz (Carlos de la Cruz): POéTIKAS/27/09/2019

martes, 24 de septiembre de 2019

(Hay un silencio...) Pablo Cerezal



Foto: Andrés Palomino, '1977. Cartelería cultural'

Hay un silencio de nieve en la mañana del domingo, y un arrullo de hojas secas que contraría a los gatos. Los barrenderos del ayer olvidaron esparcidas las migajas del otoño sobre el sueño y el asfalto. Y yo camino arrastrando kilómetros que copularon con mis zapatos sólo para recordarme que vivir sigue siendo extraño.
Decadencia de una noche de sábado que ensucia aceras con naufragios de vidrio roto y suicidios de tabaco.
Llegado a casa y sentado frente al licor y el teclado me pregunto para qué escribir, por qué luchar contra relojes, latido, víscera y dados, a qué este rumor de palabras con que anhelo resumir la vida que, seguro, me soñó un demiurgo enajenado.

POEMA PERRO PARA EMMANUEL LEVINAS, Antonio Crespo Massieu

Foto: Andrés Palomino '1974. Calle 1º de Octubre'.


En milimétrico ejercicio
o precisa ciencia meticulosa
nos habían despojado,
desgajado y perdido cada día
más hondo, más al hueso,
mondos ya de humanidad, restos
sin rescoldo apenas de aquello
que un tiempo fuimos y ya era
hueco, vacío ni tan siquiera memoria.

El campo, las alambradas, los gritos,
muertes, la rutina, caminar, fiebre,
los muertos, seguir, el sopor sin descanso,
trabajo, rutina, la mierda, el hambre,
las letrinas, los muertos, las órdenes, el frío.

Todo era vacío
hueco del tiempo inmóvil,
duración de huesos sin dignidad, 
ausencia de mí y de nosotros,
sólo durar sin mirada ni palabra,
oración o blasfemia. La nada
hecha fatiga, sudor, temblor
sin nombre ni voz.

Mas aquella mañana incierta
del infinito invierno de bruma y frío
caminábamos al trabajo por la vereda
que circunda el campo y fue entonces.
Entonces le vimos como aparición
tras el desmonte, los ojos fijos,
orejas erguidas, cabeza ladeada,
jadeante, con la lengua fuera,
famélico, el rabo tieso, todo costillas,
aún más delgado que el más delgado de nosotros.
Y nos mira con ojos fijos, extáticos,
(a nosotros nos mira que nada éramos
que éramos la nada o nada más
que carne kosher de campo
destinada a ser sólo nada).
Y avanza temeroso y nos huele
y mueve el rabo y humanos nos reconoce
y nos reclama como amos.
Espera protección,
amparo y cariño
(y parece tan perdido).

Así,
cada día acompañándonos al trabajo,
corriendo alegre junto a nosotros,
alimentado de las sobras miserables
de nuestras miserables sobras
nos dio nombre y dignidad,
palabra y un rostro
en el que mirar y ver
no vacío sino los ojos
perdidos del ser humano.

Así,
un perro, sólo un perro
famélico, escuálido, sarnoso
(al menos tan sarnoso
como el más escuálido de nosotros)
anuló
para siempre
la meticulosa ciencia
del verdugo.  
                                         De Orilla del tiempo, 2005.

  Memorial de ausencias [Poesía 2004-2015] Tigres de papel, Madrid, 2019   

HIERONYMUS BOSCH Zhivka Baltadzhieva



Foto: Andrés Palomino '1974. Calle 1º de Octubre'.


Ha abierto la puerta

el Gran Colisionador. ¿De hadrones?
¿De pesadillas? ¿De conciencias?
¿De vulnerabilidad?

¿Quién ha salido, qué entrará? La pintura
¿ante qué tiembla? ¿Qué conjura?

Buscamos materia oscura con luz invisible.
Y al hombre con drones

le emboscamos.

Zhivka Baltadzhieva (GenES, Amargord Ediciones, 2016)

domingo, 22 de septiembre de 2019

ESTÁ LA LLAGA Y LA LUZ. Y LA LUZ PREVALECE Y SALVA (Fragmento) Antonio Crespo Massieu

Foto: Andrés Palomino '1975. Vida cotidiana en Palomeras Altas'.

Íbamos por el país de las sombras, orgullosos
de un no proclamado con la cara al viento
de todas las interrogaciones o certezas,
contra los silencios cómplices y la repetida ignominia.
Entonces la palabra era un soplo cálido de la memoria,
abrías, abríamos, calles de espanto, de enloquecido sueño,
de gritos (a gritos, con piedras de voz, de luz, rompíamos
avenidas, ventanas, lunas, lo que se quebraba en el tiempo
para nacer) con pequeñas banderas, con una esperanza
repetida en infinitas lenguas.
Éramos como nuestros cuerpos:
una insolente certeza,
el desnudo afán de una belleza nuestra y desconocida.

Descendimos a la noche amenazada
(lo ocultado con el miedo, lo destruido,
lo que íbamos haciendo trizas en la madrugada,
lo arrojado en el silencio)
supimos del espanto, del hueco de sangre
que hería las baldosas, los registros, las largas ausencias,
supimos la caída que fue grito multiplicado
(descubriste entonces la geografía insumisa
de tu ciudad nunca vencida, las alejadas plazas,
el extrarradio, las barriadas humildes, las aceras
nunca antes visitadas) y fuimos vergüenza
cuando al alba era la muerte y su decretado silencio.

Y sin embargo nada,
ni la noche, el horror, el miedo,
nada
abolía la sonrisa, la inconsciente esperanza,
el saberse inicio, terso reclamo
de un mañana venidero, inevitable, nuestro.

(De Elegía en Portbou, 2011)
Antonio Crespo Massieu, Memorial de ausencias [Poesía 2004-2015] Tigres de papel, Madrid, 2019

sábado, 21 de septiembre de 2019

(Yo, tú, él) Zhivka Baltadzhieva

Foto: Andrés Palomino '1977. Escaleras raídas'.
Yo, tú, él,
un dispositivo portátil, configurado a base
de maravillas, programas progresivamente devaluados
y diccionarios multilingües incorporados
para leer diminutos contextos y dimensiones arrolladoras
en la estructura plegada del Cosmos y el Sentimiento
en medio del ruido mental.
 (GenES, Amargord Ediciones, 2016)

(Vienen...) Pablo Cerezal

Foto: Andrés Palomino '1977 Trashumancia Colonia Sandi (Palomeras)'
Vienen de los cerros, de la verticalidad horrenda de cordilleras sin mañana, de los pastos incendiados en ignominia de un progreso que ignora lo verde, lo claro, los valles, los cielos.
Vienen de la ciudad subterránea para colmar nuestras calles de andrajos, plegarias y súplicas de pan o moneda.
Aquí, como en el resto del orbe, el pobre aprende del rico que este debe refregar su conciencia en el barreño ajado de la caridad y la limosna.
Es por ello que bajan a la ciudad sin límites con un fronterizo rezo demoliéndoles la dentadura. Es por ello que invaden las acequias de hormigón y ladrillo en busca de la migaja que nos sobra o no nos place.
Mendicidad latente de la Navidad y la Buena Nueva.
Mendicidad oculta entre los rieles de ferrocarriles que conducían al futuro y quedaron en mero atropello de utópicas fraternidades

viernes, 20 de septiembre de 2019

(Amaneces...) Pablo Cerezal


Foto: Andrés Palomino, '1979. Corrala vecinal en la avenida de Palomeras'.
Amaneces al invierno feroz de este mundo despejando las dudas de un anochecer incauto, y tu voz desgarra los fulgores de estrellas que no se atreven a brillar para no asustar al cielo.
El hospital despereza el sudor de heridas y lamentos de un día perdido entre vendajes, sondas, goteos y suturas que no quieren decir su nombre. Y tú describes tu presencia con la metáfora quieta del llanto primero. Yo, aletargado por el cínico festival de luces de la sala de partos, asisto a tu nacimiento. 

(EL PRESIDENTE LLUIS COMPANYS SE QUITA SUS ZAPATOS UNA MADRUGADA DE OCTUBRE DE 1940 EN EL HISTÓRICO CASTILLO DE MONTJÜIC) Antonio Crespo Massieu


Foto: Andrés Palomino, 1977, Día lluvioso en Palomeras


Ahora que veo sus zapatos blancos
aplastando entre el barro la colilla
del último cigarro que ha fumado,
mirando el incierto azul que tanto amó
abrir el amanecer y sonríe elegante
- aún sin corbata –
cuando con la punta del zapato
(un zapato blanco como de sportman
o club de tenis o paseo pisando
la grava del parque o veraneo en Cadaqués)
lo aplasta contra la tierra cuya ausencia
le duele más que la propia vida que deja.

Entonces, tras mirar el cielo, sonreír
añorar y ventear el mar lejano,
pide descalzarse y con gesto cuidadoso,
pausado como caricia o cortés adiós
coloca a su derecha, junto al muro,
sus zapatos blancos
(esos zapatos de sportman en día de ejecución)
que quedan tan cerca de la colilla
aplastada y ahora dice
con una tristeza limpia, saboreando
las palabras como despedida o reencuentro,
descalzo para morir pisando tierra
catalana y sonríe de nuevo mas ahora
altivo y espera la descarga y antes aún
dice asesináis a un hombre honrado
(y lo fue con la honradez serena y callada
del tiempo antiguo de la dignidad)
y dice o grita entre disparos Visca
Catalunya Lliure y cuando cae
y nada dice y su cuerpo inerte reposa
en la tierra amada por libre, entonces
ahora, veo sus zapatos blancos
que permanecen en el foso del castillo
esos zapatos como de sportman o veraneo en Cadaqués,
esos zapatos blancos tan de fusilado,
tan de pasear ante el histórico foso
del histórico castillo de Montjüic
(ese castillo y foso tan de fusilados)
una brumosa madrugada de octubre
que nada anuncia salvo la nada y muerte que nada deja.

Nada, salvo unos zapatos blancos
(blancos ya sabéis como de sportman)
que permanecen siempre intactos,
sin sangre, limpios y tan blancos,
en estos muros negros de tanta historia.
                                                            De Orilla del tiempo, 2005.

  Memorial de ausencias [Poesía 2004-2015] Tigres de papel, Madrid, 2019     




(GENES) Zhivka Baltadzhieva

FOTO: Google images 'Madres contra la droga'

GENES

Mi propio ancestro, el Homo Antecesor,

que en paz descanse
en la Cima de los Huesos,

fue un caníbal

tumbado plácidamente en los hierbajos
de la gran zona gris

¿inconsciente?

¿irreflexiva?



ГЕНИ


Собственият ми предтеча, Хомо Антесесор,

мир на праха му
отдавна извеян от Костни връх,

бил канибал.

Сладко излегнат сред буренака.
В безмерната сива зона

Неосъзнаване?

Несъзнаване?

GenES (Amargord Ed, 2016)

EL CORONEL DICE...

 -first words-
el Coronel juega todas las mañanas de 8 a 9 cuando el sol pega la lengua a las contraventanas de aluminio de la terraza cubierta los cartones de los muebles de Ikea la hielera de la Reina el aspirador de Rodrigo la hiedra juega todas las mañanas con el Coronel a la muerte y se tocan se lamen se matan pero ninguno se muere no he regado la hiedra desde que llegó a casa la lamo he jugado a las tacitas de té hemos bailado no tengo tiempo que perder los invitados ya han llegado cultivan los pechos de las niñas las caricias de los jíbaros París es una fiesta fuegos de artificio huesecillos del oído incandescentes martillo yunque lenticular y estribo
vamos a dejar a un lado las cicatrices de la máscara porque son lo que son y nadie puede hilar en una herida sin perder parte de la quilla -ves te dije que iba a volver a rimar y no me creías capaz-
Volved volved oscuras mariposas el polvo os espera la revolución de las cortinas los elefantes los dedos mojados de las ortigas pueblos sin dientes pueblos calvos pueblos hinchados como poemas de viernes gatos centrifugados la mierda de la eucaristía todos serán esclavos lo dice el Coronel lo dice el papel mojado todo lo que escribas te perseguirá y en la frente de tus hijos dejará un dedo como una flecha para que sepan los otros niños y los maestros las señoras que riegan los geranios cuando el sol se esconde detrás de las vigas de aluminio digan mira mira mira ese es el hijo ese y no otro con todas sus virtudes y todos sus vicios que no son pocos pero que nadie podría decir que son míos
Y en la forma encontraremos la carne o era al revés ya no importa detrás de la máscara el horizonte vertical rasgado como un crucifijo
el Coronel sueña con moscas que huyen del zapzapzap del ventilador las moscas sueñan con una perspectiva sin blindar somos el paisaje de una batalla un campohuérfano donde crecen como flores de manteca las arañas.

...

...

...

...